
A raíz del percance, se ha vuelto a cuestionar la seguridad con la que cuenta el principal aeropuerto del país, en el sentido que los aparatos de fuselaje estrecho deben hacer maniobras riesgosas con la finalidad de llegar a salvo a la terminal, llegando a extremos de abortar los vuelos o trasladar a sus ocupantes a otras ciudades donde haya mejor visibilidad, lo que ha provocado que en más de dos décadas se hayan dado varios accidentes, por lo que se ha vuelto a reconsiderar el cierre del aeropuerto Toncontín y trasladarlo a la base militar de Palmerola, en Comayagua, ya que cuenta con las condiciones que un aeródromo requiere para operar.